Blogroll

domingo, 14 de junio de 2015

LIBRO: LAS COMPETENCIAS ARGUMENTATIVAS AUTOR: JULIÁN DE ZUBIRÍA SAMPER


ARGUMENTACIÓN Y EDUCACIÓN

Las posibilidades de aplicación de las competencias argumentativas en educación son múltiples, entendemos que uno de los retos actuales de la escuela tiene que ver con lograr mayores niveles de desarrollo del pensamiento en  los jóvenes (de Zubiría, 2001), un reto que claramente debe favorecer sus habilidades para analizar e interpretar las múltiples realidades objetivas y simbólicas en las que se desenvuelven. Esto quiere decir que además de enseñar a los estudiantes, también es necesario proporcionarles herramientas cognitivas y redes conceptuales sobre las cuales ejercitar las capacidades inferenciales.

Las posibilidades de trabajo sobre las competencias argumentativas serán estudiadas en cuatro campos relativamente frecuentes del contexto educativo:
    
     A)    PARA ESCRIBIR Y/O LEER ENSAYOS
Según diversas posturas, un texto podría entenderse como una compilación de un número reducido de proposiciones (Van Dijk, 1983 y 1997.Garcia Madruga y otros ,1995; Meyer, 1983), las cuales se articulan alrededor de una macroposición mediante el uso de conectivos naturales y lógicos. En este sentido el papel de un autor de texto es el de argumentar una tesis o proposición central. Por tanto quien escribe, primero debe pensar, jerarquizar y ordenar  las ideas para poder plasmarlas, posteriormente, en textos escritos.
Estas proposiciones están organizadas en una microestructura: ésta es la base del texto y consiste en un conjunto de proposiciones formadas por un predicado y uno o más argumentos conectados entre sí mediante la repetición de argumentos.
La microestructura del texto se articula con la macroestructura cognitiva del lector. De allí que leer sea siempre un procesos interactivo e interestructurante y no simplemente un proceso de “de decodificar ideas “o de conversión “códigos en proposiciones”.
En consecuencia, la lectura es un proceso dialogado e interestructurante en el que se verifican hipótesis  al tiempo que se interrelacionan ideas propias con las del texto. La lectura es un proceso dialógico en el cual el lector cumple un papel profundamente activo y constructivo.
Como puede inferirse ,la lectura es un proceso interestructurante en el cual se vincula la macroestructura cognitiva del sujeto y  a la microestructura del texto. En este sentido, el lector establece la coherencia no solo con bases en las proposiciones expresadas en el discurso, sino también, con base de las que están almacenadas en la memoria semántica, es decir, las proposiciones que hacen parte de su estructura cognitiva. De esta manera, todo lector construye una representación semántica del texto en la que se intenta reflejar el sentido general de este .Dado lo anterior, se infiere que un trabajo muy útil al leer un texto sería el de elaborar los argumentos y subargumentos utilizados por el autor para ganar adhesión a su tesis. Es decir formar su microestructura.
El modelo de Van Dijk y Kintsh para elaborar micro y microestructuras proviene de reconocer que existe una estructura jerárquica del pensamiento en la que se pueden distinguir ideas de diversos niveles de generalidad y abstracción .Así mismo existe una estructura jerárquica de texto en la que se articulan proposiciones de diversos niveles de generalidad y abstracción, y para obtenerlas se utilizan macrorreglas, las cuales permiten incluir proposiciones particulares en otras de carácter más general , mediante el uso de la omisión, la generalización y la construcción.
Gráficamente tendríamos el siguiente modelo  representativo, tanto de la microestructura (primer nivel) como de la macroestructura (siguientes  niveles)